Problemas de pareja

Para que una pareja funcione, debe de existir, además de amor, un adecuado intercambio de conductas. La cantidad y calidad de los mismos determina que la pareja se sienta más o menos satisfecha con su relación. Existen múltiples conflictos que pueden surgir en el seno de la pareja, de los cuales se encarga la Terapia Cognitivo Conductual.

Tratar los problemas de pareja

Problemas en la comunicación

Un estilo de comunicación inadecuado en la pareja puede ser la causa del conflicto o del mantenimiento del mismo, ya que es fundamental a la hora de mostrar y recibir afecto, así como para resolver problemas.

Los principales problemas de incomunicación son: no escuchar, hablar demasiado o no hablar suficiente, interrumpir, usar un lenguaje vago, no emitir señales receptivas, evitar hablar de temas difíciles, hablar en exceso de los temas conflictivos, aislarse, no hacer preguntas o hacer demasiadas o hacer callar a la pareja a base de reproches.

Existe un problema en la comunicación de pareja cuando:

  • El contenido y la manera de lo que decimos son dispares.
  • El mensaje no es claro, por lo que tiene muchas interpretaciones.
  • Emitimos mensajes con doble sentido.
  • El momento y/o lugar no son los adecuados.

Ruptura

La ruptura en la pareja se vive y desarrolla como una pérdida que da lugar a un proceso de duelo. Generalmente provoca mucha tristeza y dolor. En ocasiones, la ruptura se vive como un fracaso, generando miedo y rabia.

Esta vivencia de fracaso, al romperse el proyecto de pareja, puede deteriorar la autoestima, llegando a pensar que no son suficientemente buenos para que otra persona los quiera como pareja, y generalizar esos pensamientos de valía a otras áreas como el rendimiento en el trabajo.

Puede producirse un bloqueo, porque hay una negación o evitación de la ruptura, lo que dificulta aún más la superación del problema, al no conseguirse adaptar a la nueva situación.

Problemas de convivencia

En ocasiones es complicado adaptarse a una nueva realidad, la convivencia, siendo el inicio de problemas en la pareja. Comenzar a vivir juntos implica cambios de gran importancia en la relación:

La imagen idealizada de la pareja se rompe: Con la convivencia se dispone de mucha información -y más objetiva- sobre la pareja. Se revelan los rasgos de carácter menos atractivos de cada miembro.

Aparecen las rutinas: La excitación por la novedad del comienzo de la relación empieza a desvanecerse. Si la pareja no se esfuerza por trabajar este aspecto, puede caer en la monotonía, que repercute negativamente en la satisfacción en la pareja.

Surgen las obligaciones: El tiempo que se dedica a actividades gratificantes y lúdicas disminuye, apareciendo las obligaciones domésticas y familiares.

Existe un problema de convivencia en la relación cuando:

  • Se idealiza excesivamente la figura del otro, lo que causa desilusión.
  • Hay expectativas exageradas sobre cómo será la convivencia, lo que provoca decepción o desilusión.
  • Se tienen creencias irracionales sobre la pareja y la convivencia. En vez de adaptarse a la nueva situación, se espera que sea la situación o el otro quienes cambien y se adapten a sus expectativas sobre la vida en pareja.
  • Se da una forma de pensar y de actuar poco flexible, lo que interfiere en la capacidad de adaptación a nuevas situaciones.

¿Cuál es el tratamiento de los problemas de pareja?

A través de la intervención cognitiva, identificamos los pensamientos distorsionados y creencias irracionales que pueden estar interfiriendo en la relación de pareja. Detectamos los pensamientos, emociones y conductas que llevan a actuar de manera negativa, coercitiva o agresiva.

Lo que la persona percibe sobre sí misma, su pareja y sobre el ambiente que le rodea, determina su estado emocional y su conducta. Con el método conductual se planifica y se redistribuye el tiempo libre y actividades de ocio, junto con ejercicios para aumentar la reciprocidad de conductas gratificantes en la pareja.

Todas las parejas desarrollan un estilo propio de comunicación, pero el síntoma de que existe un conflicto es la comunicación disfuncional. Por ello, es muy eficaz el entrenamiento en habilidades comunicativas para mejorar el estilo de comunicación verbal y no verbal.

El objetivo es conseguir una interrelación eficaz, para que el mensaje llegue al otro miembro de la pareja con la intención que se ha emitido. Los ejercicios para mejorar la comunicación en una pareja son: escuchar activamente, dar gratificaciones -así como agradecerlas y pedirlas-, expresar sentimientos positivos y negativos, empatizar y hacer frente a la hostilidad inesperada y el constante mal humor.

También es importante el entrenamiento en habilidades para plantear y solucionar problemas y negociar acuerdos. Se debe enseñar a desarrollar la empatía y asertividad. En todo ello, la Terapia Cognitivo Conductual tiene una probada eficacia y una elevada tasa de éxito.